• Desde que el hispanista francés Félix Lecoy llamase en 1938 la atención sobre las
    peculiaridades de los papeles atribuidos a las mujeres en la obra de Juan Ruiz, numerosos
    trabajos académicos se han dedicado a esclarecer en lo posible las coordenadas históricas
    y literarias de esta presencia femenina en el Libro de buen amor, sobre todo en lo referente
    al alcance y a los límites de la representación de las mujeres que diseñó su autor. Y
    fue precisamente nuestra homenajeada, en una de sus más celebradas piezas, una de
    las primeras en rebatir con celeridad y acierto algunos de los más conocidos clichés
    relacionados con el universo medieval literario de lo femenino, pues diversos expertos
    siempre han tendido a valorar a la Edad Media en clave obtusamente masculina. Según
    sus propias palabras, juzgar los años del medievo como un “período viril” habría traído
    evidentes consecuencias negativas a los roles femeninos como resultado de la aplicación
    de este sesgo apriorístico en el análisis historiográfico y/o literario.