• Espigando el diverso y abigarrado contenido del primer artículo dedicado a la biografía de Mencía de Mendoza, es bastante curioso el hecho de que su humilde y opaco autor, que no se atrevió a firmar la pieza, otorgase veracidad a una supuesta conversación entre la dama y su marido. Según este relato, en una de las ocasiones en que el noble guerrero hubo regresado al calor del hogar señorial, su esposa resumió los quehaceres acometidos durante la ausencia marital respondiendo a su cónyuge: “Señor, ya tenéis palacio en que morar, quinta en que cazar y capilla en que os enterrar”.
    A este ingeniosa respuesta, a su “vivísima inteligencia”, debe sin duda la Condesa de Haro casi toda la fama de que goza en nuestros días. Como prueba, basta con entrecomillar la frase “tenéis palacio en que morar” y hacer una búsqueda en la fuente de información por antonomasia de nuestro siglo XXI, Google, donde encontraremos alrededor de un centenar de resultados con este criterio: artículos académicos, monografías, enciclopedias y diccionarios biográficos, blogs e, incluso, la página de presentación de las escrituras para la creación de la famosa capilla de los Condestables en la catedral burgalesa a la que Mencía de Mendoza dedicó gran parte de su vida, todos ellos engalanan la fama de la Condesa de Haro por medio de la sutil agudeza indicada.
    Sin embargo, como cualquier lector convendrá, el que Mencía de Mendoza hubiera podido decir algo parecido a la famosa frase que se le atribuye por doquier es una sugerente hipótesis, muy atractiva, pero indemostrable. Tanto que más bien habría que blasonar a esta “manoseada anécdota, tan literaria como inservible” con el cincel del conocido adagio italiano que reza si non è vero, è ben trovato.